17 de octubre de 2012

Into the wild...

... o hacia rutas salvajes, como se la conoce en español, es la pelicula que realizó Sean Penn, y protagonizada por Emile Hirsch. La película, por su parte, está basada en el libro de Jon Krakauer que se basa en la vida de Christopher Johnson McCandless, que a su vez basa su vida en la vida del Coronel... no, en McCandless terminamos. ¿Pero quién es este loco McCandless? Si, loco por lo que hizo. O ¿Soñador?


Christopher fue un joven norteamericano que en 1990, tras terminar sus estudios universitarios en Emory University en AtlantaGeorgia, decidió alejarse de la sociedad debido al conjunto de prácticas y costumbres que conllevaba el estilo de vida en el que se crió.
Se especializó en historia y antropología. Su rendimiento, superior a la media, y su éxito académico enmascararon un desprecio creciente por lo que él percibió como el materialismo vacío de la sociedad norteamericana. “En su primer año se le ofreció pertenecer a la fraternidad Phi Beta Kappa, pero lo rechazó argumentando que los honores y los títulos son irrelevantes” (citado de Into the Wild). Las obras de Jack LondonLeón Tolstoi y Henry David Thoreau tuvieron una fuerte influencia en McCandless, y soñó con abandonar la sociedad, al estilo de Thoreau, por un período de solitaria contemplación, buscándose a sí mismo. En cuanto a su niñez en familia, fue algo tormentosa, ya que sus padres, debido a diferencias llevadas a lo largo de su matrimonio, generaban discusiones y peleas en frente de Chistopher y su hermana, y más tarde esto habría marcado a Christopher y lo ayudaría a ver lo poco que le interesaba lo material, ya que por esto mismo sus padres "vivían".

Eso es exactamente lo que pienso yo del mundo. Es increíble como lo material nos mueve a todos. Nacemos y crecemos dentro de esta sociedad que nos impone lo que tenemos que hacer, y lo aceptamos. Ir al jardín, escuela, facultad o trabajo, pero siempre vamos a terminar trabajando para tener mas, y mas, o si no es para tener mas, es simplemente para poder vivir. La palabra "intereses" aparece grabada en nuestro cerebro y así vamos, dejando de lado las cosas mas simples de la vida. Nos preocupamos por la religión, la política, la cultura, las cotidianeidades de la vida, y nos olvidamos de lo que realmente importa. La naturaleza que nos rodea. El materialismo/consumismo que nos mueve contamina no solo el planeta, sino a las personas. Y tampoco digo así que vivamos como hippies o bajo un régimen comunista, ni mucho menos. xD!


Y así fue como Chris donó sus ahorros de $24,000 a la caridad y empezó a viajar por el país, usando el nombre de "Alexander Supertramp". McCandless hizo su viaje a través de Arizona, California, y Dakota del Sur, donde trabajó en labores agrícolas. Alternó entre períodos de trabajo relativamente fijos y con gran contacto con gente, con periodos en que estuvo sin dinero y sin ningún contacto humano, al punto que a veces tuvo que luchar por la comida. Sobrevivió a varios peligros durante estos periodos de vida salvaje, un ejemplo es cuando perdió su automóvil en un diluvio, y cuando bajó en canoa por el río Colorado, en dirección al golfo de California. McCandless se enorgullecía de sobrevivir con un mínimo de elementos, y una preparación bastante básica.
Durante años, McCandless había soñado con una "Odisea de Alaska": vivir de la tierra, lejos de la civilización, y manteniendo un diario de vida que describiera su progreso físico y espiritual, enfrentando las fuerzas de naturaleza. En abril de 1992 hizo autostop a Fairbanks, Alaska. Fue visto con vida por última vez por James Gallien, quien le llevó de Fairbanks a Stampede Trail. Gallien se preocupó por 'Alex', pues tenía pocos medios materiales y ninguna experiencia en el entorno de Alaska. Gallien intentó persuadir a Alex para diferir su viaje, e incluso ofreció conducirlo a Anchorage para comprar equipamiento adecuado. McCandless se negó a recibir toda ayuda, salvo un par de botas de caucho, dos latas de atún, y una bolsa de maíz.
Después de hacer una caminata a Stampede Trail, McCandless encontró un autobús abandonado como un lugar para asentarse, y se empeñó por vivir exclusivamente de la tierra. Llevaba consigo una bolsa de arroz, un rifle Remington semiautomático, municiones, un libro sobre las plantas locales, varios otros libros, y un poco de equipo de campamento. Asumió que debía cazar para poder vivir: a pesar de su inexperiencia como un cazador, McCandless capturó con éxito animales pequeños tales como puercoespines y pájaros. Una vez mató un alce, no logrando conservar toda la carne sobrante, pese a haberla ahumado sobre los arbustos, tal como le recomendaron los cazadores con que se había encontrado en Dakota del Sur.
Su diario de vida contiene entradas que cubren un total de 113 días. Estas fechas relatan la cambiante fortuna de McCandless. Después de vivir con éxito en el autobús durante varios meses, Chris decidió salir en julio, pero encontró el sendero bloqueado por el río Teklanika, que estaba entonces considerablemente más alto que cuando lo había cruzado en abril.
El 6 de septiembre de 1992, dos excursionistas y un grupo de los cazadores de alces encontró esta nota en la puerta del autobús:
“S.O.S., necesito su ayuda. Estoy herido, cerca de morir, y demasiado débil para hacer una caminata. Estoy completamente solo, no es ningún chiste. En el nombre de Dios, por favor permanezcan aquí para salvarme. Estoy recolectando bayas cerca de aquí y volveré esta tarde. Gracias, Chris McCandless. Agosto”
Era el 12 de agosto, día que escribió lo que se asume fueron sus palabras finales en su diario. Arrancó la página final del libro de memorias de Louis L’Amour, “Educación de un hombre errante”. En el otro lado de la página, Chris agregó, “he tenido una vida feliz y doy gracias al Señor. Adiós, bendiciones a todos”.
Su cuerpo se encontró en su saco de dormir dentro del autobús, con apenas 30 kilos de peso. Llevaba muerto más de dos semanas. Su causa oficial de muerte fue inanición.

Es un pequeño resumen de la historia de este tipo, que a mi me hace poner la piel de cuervo. Si bien no tuvo el final más feliz de todos, este hombre tuvo una vida feliz yendo a buscar lo que creía que tenía que hacer. Fue a vivir la vida. No vivan pensando en lo que puede ser del futuro. No programen tanto la vida, no desde tan jóvenes. Aprovechen, experimenten, nunca se sabe lo que nos puede pasar, y no por ser extremista, sino por ser realista. Como alguna vez leí: "Tomen conciencia del presente y vivanlo como lo que realmente es: Algo único e irrepetible". Irrepetible.

Esto fue un pequeño homenaje a uno de los pocos verdaderos soñadores, que intentó realizar sus sueños. 

Este video me lo pasaron hace poco, y es de unos chicos que revivieron por un tiempo la experiencia que había tenido McCandless en Alaska. Acá tienen la web www.nuestroviaje-alive.blogspot.com


Entre las reflexiones que tiene (Desde un toque antes del min 10), me quedo con algo que dije mas arriba: 

"La valentía de querer cambiar y buscar algo distinto. Les recomiendo a todos que salgan a buscar su sueño, su vida y que no se dejen estar. Que cada día puede ser el último. Que se conecten con su locura y su corazón y se olviden de los medios y  de las pavadas que estamos pensando hoy en día..."

Saludos.


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