24 de marzo de 2013

Ultima noche en el infierno.

La temporada llegó a su fin mis queridos colegas. Nos estamos yendo de Tahoe con Christian y Flor. No se puede decir que nos vamos como llegamos, ya que a mas de uno la valija le explota, pero si les puedo decir que  la pasamos genial. Y al fin y el cabo, eso es lo mas importante: Vivir.

Y como le dice Goku a Bu cuando lo está por hacer de goma, nosotros tambien pasamos por muchas transformaciones, sobre todo en cuanto al tema cocina, donde ya me considero un maestro de la materia.

Podría empezar a hacer un resumen de la temporada, o arrancar las despedidas para todos, pero no es un buen momento ahora. A veces es dificil irse de un lugar al que uno le agarra cierto cariño. Uno despues de 4 meses empieza a llamar casa a su casa, cama a su cama, y dog al perro.
Pero todo termina, y ya no vamos a mirar cartelitos en la oscuridad para ver si podemos encontrar la esquina de la casa.




Y después de dos temporadas cuesta más aún. Los amigos del año pasado estuvieron este año tambien, y afianzar la relación lo hace mas jodido, porque sinceramente tiene otro gusto hacer esos amigos en el exterior, y mas si no compartís el mismo idioma. Ayer fue mi ultimo día en el trabajo, y no laburé en el local de siempre. Me llamaron por teléfono cuando me estaba por ir, para que los vaya a ayudar. Cuando llegué no había nadie en el local. Estaba vacío. Fue todo por mi despedida. Así que saludé a los que creo no volver a ver, aunque tengo que pasar a buscar mi ultimo paycheck antes de partir ya que me tuvieron trabajando como un esclavo hasta el ultimo momento, y deje el trabajo para siempre.


(Con Pablito al cual encuentro en NY)


Y buen, esta semana tuvimos como mini despedidas, porque no todos iban a estar libres para este ultimo domingo nuestro. Vince, alguien con el que espero vivir el proximo año si vuelvo, se fue a Florida, así que vino a despedirse antes y junto con él, trajo un juego americano llamado Edward 40 hands. En total te tomas 40 onzas de birra que están atadas a tus manos, que no podes usar hasta que no te las termines. 40 es como 1,2 litros, no es mucho, pero si es lo unico que haces por media hora, te deja medio boludo.




Y también nos despedimos como familia, comiendo varias veces juntos, liquidando comida también, mas que nada de Flor, y haciendo sentir mejor a Dai que se queda casi sola. Hasta les digo que un día, plena tormenta de nieve nos fuimos al lago porque Daiana quería ver el lago. Nos hicimos unas medialunas que voy a extrañar muchisimo, y con una frazadita de la casa nos fuimos a ver una vez, quizás por ultima vez, el lago.
Ese inmenso pedazo de agua con una profundidad de la puta madre y ubicado a unos 1890 metros de altura, que tantas alegrías nos dió.




Claramente la tormenta nunca existió, la nieve se fue a la mierda, y ya se empiezan a disfrutar de unas tardes bastantes cálidas para mí. No  soy muy friolento que digamos tampoco. Estaba todo mas que bien, hasta que unos patos cubanos se nos retobaron y terminó todo medio a los golpes. No fue todo arcoiris y flores para el final de la tarde. La poca comida que teníamos fue apartada de nuestro lado como alguna vez Gollum se la hizo caber al gordo Sam, camino a Mordor.




Y ahora nos encontramos por última vez comiendo, los pocos que quedamos, y me gusta no pensar tanto en el después, aunque sé que va a venir, y uno espera que sea como se lo imagina. Pero eso no importa en estos momentos. Ahora simplemente quiero compartir este instante con la gente que tengo alrededor, porque si se ponen a pensar, la vida no es demasiado larga que digamos. Uno piensa que si, pero sin darse cuenta los días, meses y años vuelan, y al final no sabemos si en quizás 80 años de vida, estuvimos despiertos 60, esperando en filas o semaforos unos 5 años, haciendo cosas que no nos gustan por meses de nuestras vida, y ni hablar de las millones de personas que conocemos en el camino. Pero no se van a acordar de todas las personas que conocieron en su vida, por eso a veces es bueno vivir el momento con aquellos que a pesar del tiempo, el idioma, o la distancia, han logrado dejar su huella en ese lugar del cerebro que retiene nuestros recuerdos. Gasten tiempo en los que de verdad lo valen, y no sean como yo, que a pesar de que me gusta hacer esto, estoy perdiendo tiempo de interactuar con personas de carne y hueso que quieren pasar tiempo conmigo.

¿Algo mas para decir? Creo que no. Tahoe me dió lo que le pedí. Olvidar la rutina.

Hasta la proxima entrada, no se cuando carajo será.

4 comentarios:

  1. Cuantas veces hiicste el programa? Que triste la despedida...

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  2. volves ahora, estaba pensando en Vermont mas cerca de NY o Aspen se que hay mejor temporada

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  3. Y depende la empresa con la que viajas, vas a tener empleadores o no en esa zona. Si buscas buena nieve, te recomiendo ASpen, porque en Vermont dice que no es tan buena la nieve.

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